-Vete con tus amigos, ¡anda!
-No.
-¿Por qué?
-Porque si me voy te enojarás.
-Pues si, pero ellos te están esperando, vete a jugar fútbol con ellos.
-¿Y si voy y cuando meta gol hago esto? (Hace una señal con sus manos, la inicial ‘M’)

Ella ya lo había superado, pero entonces, como siempre, la vida le dio otro de sus golpes más fuertes, y ella no pudo resistir. Se deprimió demasiado, y volvió a caer en su propia tortura. Ese día obtuvo una cicatriz más, y esta vez, no fue por un accidente.